
La cámara fotográfica y yo somos uno. Una dualidad. Espectadores siempre del interior humano.
Veo a traves de su óptica lo que mi retina no es capaz de ver.
Me apodero de fracciones de segundo de una vida.
Capturo momentos la mayoría repetibles y trato de imitar bodegones de grandes pintores dibujando con la luz.
Adoro la fotografía en blanco y negro, porque con ella los sentidos se concentran en el mensaje que quiero transmitir, sin la distracción de los colores.
No me gusta que se coloreen ni fotografías ni películas realizadas en BN. Estas últimas bastante castigadas están ya, al verlas en un medio para el que no fueron creadas y para más inri cortadas por los spots publicitarios, justo en el momento en que el malo va a clavarle un cuchillo por la espalda a la heroína de turno.
Veo a traves de su óptica lo que mi retina no es capaz de ver.
Me apodero de fracciones de segundo de una vida.
Capturo momentos la mayoría repetibles y trato de imitar bodegones de grandes pintores dibujando con la luz.
Adoro la fotografía en blanco y negro, porque con ella los sentidos se concentran en el mensaje que quiero transmitir, sin la distracción de los colores.
No me gusta que se coloreen ni fotografías ni películas realizadas en BN. Estas últimas bastante castigadas están ya, al verlas en un medio para el que no fueron creadas y para más inri cortadas por los spots publicitarios, justo en el momento en que el malo va a clavarle un cuchillo por la espalda a la heroína de turno.
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